El Esparragal

Esta mañana conseguí hacer una de mis rutas clásicas. Los 80 kilómetros del circuito que cruza por el cortijo de El Esparragal (Sevilla). Salí al amanecer para evitar en todo lo posible las horas de calor, eran más o menos las 7 de la mañana. Había desayunado un buen tazón de cereales, hoy no había café. Gente en la calle. Subí hasta el Puente de la Barqueta, luego bajé por Torneo y atravesé la Cartuja para salir por Torre Triana hasta el puente de Camas. Atravesé Camas, nadie en la calle. Llegué a la vía verde y subir cuesta, bajar cuesta, la cicatriz, el cruce con la carretera de Valencina con Santiponce, el puente de la vía del tren. Seguir. Llegar a Gerena. Desviarte hacía la mina de cobre. El Esparragal.

Es uno de los sitios (de los pocos en los que he estado) en los que me ha encantado llegar en bici. Está alejado de todo y el tráfico a motor está prohibido. El silencio y la calma es de las cosas que más aprecio y por eso me encantan estas escapadas a lo "salvaje".

No he pasado demasiado calor afortunadamente. Tras atravesar el cortijo salí por la autovía de Mérida, antigua Ruta de la Plata, N-630, y ya descendí de nuevo al mundanal ruido no sin antes parada en Santiponce para comprar una botella de agua.

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